May 5, 2015

OBSTACULOS



Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. 
En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.
Agudizo la mirada para distinguirla bien. 
Siento que la cuidad me atrae. 
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo.
Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. 
Mis ambiciones y mis sueños están en esa cuidad. 
Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, lo
que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que seria el mayor de mis 
éxitos.
Me imagino que todo eso ésta en esa cuidad. 
Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella.
A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. 
Me canso un poco, pero no importa. 
Sigo.
Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino.
Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide el paso.
Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. 
De todas maneras decido saltar la zanja.  Retrocedo, tomo impulso y salto...
Consigo pasarla.
Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. 
Vuelvo a tomar carrera y también la salto. 
Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado.

Me sorprende un abismo que detiene mi camino.
Me detengo. Imposible saltarlo.
Veo que aun costado hay madera, clavos y herramientas. 
Me doy cuenta de que ésta alli para construir un puente.
Nunca he sido hábil con mis manos.
... Pienso en renunciar.
Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. 
Pasan horas, o días, o meses. 
El puente ésta hecho.
Emocionado, lo cruzo. 
Y al llegar al otro lado... descubro el muro. 
Un gigantesco muro frio y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
 Me siento abatido...
Busco la manera de esquivarlo.
No hay caso.
debo escalarlo.
La ciudad ésta tan cerca...
No dejaré que el muro impida mi paso.  
Me propongo trepar. 
Descanso unos minutos y tomo aire...

De pronto veo,
a un costado del camino,
un niño que me mira como si me conociera.
Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mi mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:

- ¿Por qué hay tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta:

-¿Por qué me lo preguntas a mi?

Los obstáculos no estaban antes de que llegaras... 

Los obstáculos los trajiste tú.








Cuentos para pensar.
Jorge Bucay.




4 comments:

  1. Precioso poema!
    La vida está llena de obstáculos que debemos ir salvando para seguir adelante.
    Un besito, guapa.

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    Replies
    1. Tal y como lo describe el cuento.
      Besicos.

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